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lunes, 2 de octubre de 2017

LA PRINCESA Y EL TITAN

Pequeño Alvaro¡¡ que te pasa? no tengo sueño papa. Cuéntame una de esas historias que tanto me gustan.

No te preocupes hijo, te contaré una historia. Una historia de un Guerrero y la  princesa encantada.

Y como se llama el Guerreo papa?

Tu ya lo conoces pequeño Alvaro. El Titan le llamaban.

Cuéntame la historia, por favor. Así llamara el sueño a mi puerta y descasaremos los dos.

Esta historia Hijo. No es una historia inventada. Es una leyenda eterna que resuena en la montaña. Se escucha por los pueblos blancos, por sus calles, por sus plazas. Es la historia del Titan y su princesa encantada.

Era por la mañana. A lo lejos, sonaba el murmullos del viento, la suave brisa acariciaba sus caras.

Sobre su cabeza un pañuelo, sobre su pecho, su pecho de amada, una promesa.

La miró y le dijo "No me olvides princesa, aunque parta a la batalla".

No puedo olvidarte,  guerrero. En la plaza y en su torre te esperaré sentada. Paciente y con la mirada serena, lo vio partir. No hubo lagrimas, solo amor, no hubo penas, solo honor.

Y que pasó papa? a donde se dirigía el Titan?

El Titan hijo, aunque duro como la montaña, con los ojos arrasados de lágrimas, se  acercó poco a poco al espejo turquesa y fue desapareciendo en el agua. No miró atrás. Lo que pensaba, solo el lo sabía.

Pasaron los minutos y el trueno sonó. Fiel a su promesa y sin desfallecer, cruzó el lago espejo, resistió el envite del tiempo y la distancia, del fuego abrasador, del tormento de no tener a su princesa.

Aunque el no lo sabía,  desde la torre, la princesa encantada, con su lazo rosa, atenta observaba, como el titan se debatía por conquistarla a cada brazada.

Y que pasó papa?

Salió del lago espejo, como la centella, se montó en su corcel y con su colores rosados, se dirigió por el tortuoso sendero, hacia la montaña sagrada. Nervio, ansia, impaciencia, pero sobre todo, tenía una imagen en su mente que le permitiría llegar donde quisiera.

Con los ojos húmedos, lo vio pasar, en busca de su destino. La princesa miraba con orgullo.

 Pude ver hijo en ella, su lucha interna. Pude sentir la energía de sus pensamientos, que como un resorte se dirigían a lo lejos, hacia la montaña. Donde sabia que en ese preciso instante, el Titan, batallaba contra los demonios, contra el viento, contra la nostalgia.

La princesa contaba cada segundo, cada minuto, cada hora.

Preguntaba al viento por noticias de su guerrero. Pero solo el eco le contestaba. Bajo una sombra y apesadumbrada, miraba el camino de vuelta casa.

Donde estas guerrero, donde están tus alas emplumadas?

De repente como una exhalación , lo vio venir. Levanto su mano, quiso hablar, pero no pudo. Solo una lágrima de orgullo recorrió su mejilla.

Estaba triste la princesa, papa?

No hijo. Estaba orgullosa de su caballero.

Lo vio pasar, con los dientes apretados, con la mirada perdida. Lo vio pasar y en su cara, no había odio, no había rabia, solo determinación.

Y que pasó con el Titan papa?

Paso raudo y veloz, descabalgó su montura. Miró a la torre y sus pensamientos se dirigieron hacia su princesa. Sabía que lo estaba esperando.

Puso sus plumas en el brazo y voló por los caminos hacia el reino de algodonales.

A cada paso, que daba, más cerca se sentía de la torre y de su plaza.


Mientras tanto, la princesa encantada, miraba desde el balcón del pueblo blanco de Zahara. El ruido era ensordecedor, pues las huestes de guerreros avanzaban. Pero ella solo tenía, un pensamiento, un sueño, una palabra.  Titan¡¡¡

De pronto vio al guerrero alado, subir por las pronunciadas rampas. Desde lejos le gritaban, le animaban. El solo tenia ojos para su amada.

Se fundieron en un abrazo, en un beso, en una palabra. Se miraron a lo ojos, se cruzaron sus miradas y juntos se aproximaron a la plaza.

El estruendo era infinito, los aplausos ensordecedores por la gesta, abrumaban.

Cruzaron el dintel del cielo, los dos juntos, en silencio, sin palabras, se abrazaron y lloraron. Nada más había a su alrededor. Como una capsula del tiempo todo se paró. Sus corazones latían al mismo ritmo. No necesitaron palabras, solo miradas.

El se arrancó una pluma de sus brazos alados, se dirigieron a la fuente donde los guerreros, limpian sus pecados. Juntos soltaron la pluma. Cuando cayó al agua, se abrazaron y se escuchó en la plaza  sonidos de lagrimas de plata, que de sus mejillas cayeron, para fundirse con sus almas.

Se dice desde entonces, que en la plaza y en las calles de Zahara, resuena los ecos de unos pasos eternos. Los del Titan y la princesa encantada.

Te ha gustado pequeño la historia?

Pero el pequeño Alvaro, con una sonrisa en la comisura de los labios, viajaba a lomos de sueños, que el solo sabrá.

Lo tapé y con un beso en la frente me despedí. Hasta mañana hijo, que tengas dulces sueños.






lunes, 18 de septiembre de 2017

PODRÍA SER TU (DONAVIDA)

Lo dejé todo preparado. Lo había estado planeando, no mucho tiempo la verdad, pero si el suficiente. Llevaba tiempo despidiéndome de los lugares que me habían visto crecer. De manera furtiva y de soslayo, fui diciendo adiós,a todos aquellos que de una u otra forma me habían acompañado a lo largo de mi azarosa vida.
Trataba de buscar explicaciones, de encontrar sentido, pero en mi fuero interno, sabía que todo había acabado ya. 
Dejé los documentos a la vista, la carta de despedida en un lugar bien visible y salí por la puerta. Ni siquiera miré atrás. Demasiadas veces me había parado en el dintel de la puerta donde otrora escuchara la voz de mi hijo. Pero ya ni eso me ataba a este mundo.

Me subía a la moto, ni siquiera me abroché el casco, arranqué la moto y salí despacio. Es extraño, como cuando quieres la cabeza desconecta de los sentidos. Cuando me dí cuenta estaba en el semáforo de la esquina. Hacía calor, mucha calor. Pero sin embargo había algo en el ambiente que me reconfortaba. Supongo que era la certeza de que en breve todo acabaría. Elegí una hora en la que habría poca gente. No quiero que mi partida pueda dañar a algún inocente. 
Metí primera, segunda, tercera. Pasé la primera glorieta y después la segunda, vi la larga recta y vi mi oportunidad, apuré cada marcha, hasta ver los 220 km/h y de repente un fundido en negro.

Para los no creyentes como yo, solo me quedaba el consuelo de que con los órganos se salvarían algunas vidas y estos aprovecharían, mejor cada segundo que yo no supe o no quise aprovechar. 

De repente un zumbido, un destello, una voz, una sirena. Entrecortada la respiración, solo escuchaba sollozos y alguien que gritaba resiste, aguanta amigo¡¡¡

Pasó una eternidad, o al menos es lo que me pareció. abrí los ojos y solo podía ver un fondo blanco, una luz tenue y el suave ronroneo de una máquina que a intervalos pitaba. 

Escuché una voz. 

Como te encuentras Alvaro? 
Alvaro? Se habrá confundido, yo me llamo Juan.(pensaba) Pero no podía hablar. Intentaba articular palabra, pero los tubos que ocupaban mi traquea no me dejaban.

Los médicos llegaron en tropel, me quitaron los tubos. Con la boca seca imploré agua. Me mojaron los labios, veía a mi mujer llorando en cima de la cama.

Solo me salió decir, "lo siento, perdóname". Que te perdone hijo, por qué?
Tomo mis manos entre sus manos. De repente me di cuenta de que mis manos eran muy pequeñas. Me puse nervioso, me quise levantar. Un fuerte dolor en el pecho  me lo impedía. Miré hacia abajo y vi que no era yo. Que estaba vendado y con muchos cables saliendo de mi pecho.

Alvaro hijo, tranquilízate, descansa,  todo ha terminado. Todo ha salido bien.

Alvaro? quien soy? Soy yo, Juan. Que broma es esta?

Con insistencia pedí un espejo.
Un espejo? para que quieres un espejo, hijo?
Por favor quiero un espejo.
Mi mujer cogió un espejo, de su abultado bolso, lo abrió y me lo dio.

No podía dar crédito de lo que veía, no era yo. Era mi hijo.

Empecé a llorar, como lo que era. Un niño, un niño pequeño. Todo cobraba sentido. Las largas horas en el hospital. La desesperanza de no encontrar un donante, las veces que maldecía y que lloraba por la noche. La impotencia de no poder hacer nada. Hasta que se encendió una lucecita, sino había corazón, yo te daré el mio. De todas maneras, mi corazón siempre fue tuyo, desde el día en que te vi nacer.

Todo se precipitó muy deprisa. Empecé a flotar, me salí de su pequeño cuerpo, me quise despedir, pero ya no pude. Quise decirle a los dos que no tuve opción. Que si hubiéramos encontrado un corazón, yo estaría al pié de su cama, junto a su madre. Pero ahora ya no importaba. Mi hijo estaba bien. De alguna manera, mientras me iba, sentía una inmensa paz. Que vendrá después? no lo sé, ni me importa, solo sé que mi vida tuvo sentido, que mi partida no fue inútil. Pero sobre todo que mi corazón seguía latiendo.


Esta historia, podría ser cierta. O preguntareis por que?. Simplemente para que toméis conciencia, de lo angustioso, que es estar esperando, a que un ser querido, pueda recibir un  órgano. Podría ser tu, tu hijo, tu padre o tu madre.
Esta historia, es cruda, es dura, pero es la realidad de miles de personas en este mundo.
Solo os pido una cosa, cuando llegue el momento, Dona. No te lo pienses. Donde vas no te hará falta.
OS doy las gracias a todos aquellos que habéis perdido, un minuto de vuestro tiempo en leer esta historia.
#DONAVIDA, #DONAORGANOS, #DONAMEDULA.




miércoles, 23 de agosto de 2017

UN VIAJE SIN FINAL

Me encuentro sentado. Mirando al vacío. La mente en blanco, cuestionándome cada paso del viaje, que comencé hace un año de manera voluntaria, solitaria y decidida.

En este tiempo o experimento sociológico, como lo decidí iniciar. He comprobado que no hace falta mucho equipaje y sobre todo compañía, para andar por este mundo.

Esta siendo duro, muy duro, más de lo necesario. Básicamente , por que hay viajes en los que como mínimo, te tiene que acompañar la cordura. Algo que desgraciadamente, hace tiempo me diagnosticaron, como ausente a intervalos moderados.

Todo comenzó como un grito silencioso de hartazgo. Miraba lo que me rodeaba y pensaba si era necesario, estar o buscar la aprobación de la gente, de gente que en realidad solo conozco, por imágenes, retazos de una vida interesada, que comparten a través de las ventanas de sus dispositivos.

Como consecuencia, de tanto pensar, corté de raíz, toda relación con ellos. Pasó algo?. Lo esperado, nada, de nada. Y es malo?. Pues no.
Es maravilloso comprobar, que básicamente al final o al principio de todo, están los que tienen que estar y siguen estando los que siempre estuvieron.

Es cierto, que hubo un tiempo no muy lejano, en que necesitaba el chascarrillo diario, la aprobación constante de desconocidos, el más difícil todavía, para agradar al respetable.

Hoy gracias a dios, vivo de las rentas.. De las rentas de una vida pasada, en las cultivé llamadas y abrazos en persona, mirándome en los ojos de mis contertulios, sin barreras, solo el aire que respirábamos en la misma habitación.

Me da tristeza comprobar, lo vacío que es el mundo de lo digital? Pues sí y no.

Si, por que hemos perdido una maravillosa oportunidad de relacionarnos y aprender los unos de los otros. Sin fronteras, sin razas, sin religión. Desgraciadamente las redes sociales se han convertido en una fuente de coachs, motivadores de pacotilla, tertulianos que saben de cualquier tema. Pero sobre todo se ha llenado de jueces y abogados, que se permiten, valorar, sentenciar y juzgar a aquellos que no conocen, solo por titulares de noticias, que ni siquiera se molestan en contrastar. Me sentía arrastrado hacia esa corriente, convirtiéndome en uno más de la turba lapidaria y decidí como en la resaca, tomar distancia y nadar hacia un sitio seguro, donde  no me ahogara en semejante basura.

No, por que al final, bueno, no hay final en esta historia. Lo que queda es lo autentico, lo de siempre. Y eso para mi significa, que el experimento ha sido todo un éxito.

Sigo en mi retiro voluntario, conversando con aquel que me llama o quedo y sobre todo, charlando con aquellos, que aun habiendo desaparecido del mapa, se preocuparon y me buscaron.

Un abrazo a los amigos de siempre, a los que me buscaron y se quedaron, a aquellos que llame y respondieron.





lunes, 2 de mayo de 2016

HISTORIAS DE LUZ

Dieciséis años tenia cuando se dio cuenta que algo cambiaba lentamente en su interior. Un niña enamorada, una niña al fin y al cabo. Y sin embargo, decidió, que su vida no era nada sin el ser que incipientemente llegaría a tener con solo 17 años. Una niña que decidió dejarlo todo para acompañar al amor de su vida y cambiar de ciudad, de vida, sin más anhelo que ser feliz.

Aquella niña que varada se quedó en una ciudad extraña, mientras su marido que solo tenia 18 años, se iba al desierto, por que de voluntario podría ganar algo de dinero, para alimentar a su hijo.

Podría poneros fotos de aquella niña de piernas largas, de pelo negro como el azabache, preciosa. Una Malagueña que enamoró a un sevillano, que lo dejó prendado desde el primer día que cruzaron sus miradas. Podría contaros como desde que decidió dejar de ser esa niña y convertirse en la madre de este que os escribe y cuatro años después de otro ser maravilloso, que es mi hermano. No ha dejado de luchar ni un solo segundo. No la he visto decaer el animo delante nuestra, aun sabiendo que esta jodida vida, ha sido dura, muy dura.

Podría contaros tantas cosas. Pero solo os contaré una. El orgullo de haber nacido de su vientre, de llevar sus genes y su apellido. De saber que en cualquier momento de mi vida, no me he sentido solo y desamparado. Que aunque haya sido duro criar a un tío como yo, nunca tiró la toalla. En los momentos mas duros, me dio la mano, el alma, todo. No puedo comprender mi vida sin la suya. No puedo entender que soy como persona, sino es mirándome en el espejo y ver cuanto hay de ti en mi.


Podría ser una historia inventada, pero es real, fidedigna y verdadera. Podría alabarla eternamente y decirle por este medio, que es la mejor madre del mundo. Pero prefiero decírselo a la cara todos los días.

No hay mejor madre del mundo. Solo hay madres. Ya la palabra en sí encierra el vértigo del compromiso eterno de cuidar de aquello que decidiste tener por propia voluntad.

Tu que sigues llamándome todos los días, que te preocupas cuando salgo de viaje,  tu que nunca me has dicho una mala palabra a pesar de que me merecía más de un palo.

Ahora tengo el privilegio de ver como cuidas de tu nieto con el mismo cariño en la mirada, con el que me cuidabas a mi. Solo puedo pedir una cosa. Que este cariño que sigues dándonos nos dure otros 43 años más.

Te quiero mama.

sábado, 7 de marzo de 2015

Alvaro y el Titan. Capítulo 4.

Era sábado 27 de Septiembre. El viento y la lluvia azotaban las ventanas. Miraba al cielo, pensando en que hoy era el día, la hora. Nervio y ansia.
 Sonó el despertador y como un resorte los dos estábamos de pie. Alvaro me miraba, sabia que hoy era un día especial. Hoy conocería al Titan.
Nos dirigíamos a la salida . La noche había sido dura. Cuando llegamos, percibimos miradas torvas, cabezas gachas, desanimo, pero sobre todo rabia. Muchas horas, sueños, esfuerzo y trabajo. Algunos se iban, con la pena en el alma. Otros se quedaban. Nadie juzgaba. Por que todos, todos sabían que no era justo. Pero el tiempo es implacable, incluso con los Titanes.
Note como Alvaro se ponía erguido, miraba y buscaba. No lo conocía. Pero me había escuchado hablar de el, de su lucha, de su coraje de su gran corazón. De pronto percibí una sonrisa en su rostro, y escuche un grito. Papa es el!!. No se ni como, ni por que, pero lo reconoció. Supongo que los guerreros se conocen, se perciben entre si.
Allí estaba el. Donde otros miraban al suelo con desanimo, el miraba al cielo. En su gesto y postura, había tension, pero también cariño. Miraba y buscaba a un amigo. En sus ojos no existía la duda, ni la rabia. Solo la busqueda de un porque. De una respuesta.
De repente se giró y se vieron. Con una sonrisa, vino y le dijo a mi pequeño. Hermano, una de estas plumas será tuya.  Cuando llegue a la fuente, esta pluma te pertenecerá.
Solo los que sabemos su historia, sabemos de la importancia del gesto. Solo los grandes, aún en  medio de la pérdida, son generosos con los demás guerreros.
Le acaricio su cabello rubio y volvió a su puesto.
Papa donde se dirige el Titan? Me dijo Alvaro.
Va a cumplir con su deber. Hoy debe luchar, contra los monstruos de las profundidades. Derrotar a la montaña y entrar victorioso en la plaza soñada. Muchos son los llamados pero pocos los elegidos.
Sonó un ruido ensordecedor, el agua hervia bajo los fuertes brazos de cientos de guerreros. La furia de la noche, no era bastante para acabar con ellos. Solo los fuertes, los intrépidos de corazón pueden derrotar a los demonios de la montaña. Pasaron los primeros y Alvaro se preguntaba donde estaría el guerrero alado.
Paciencia hijo, la lucha es dura y los demonios fieros.
Se veía a lo lejos un grupo. De repente emergió de las profundidades. En sus ojos no había duda solo determinación. Los monstruos del lago habían sido duros, pero no lo suficiente.
Nos fuimos a su puesto. Estaba concentrado. Sin prisa pero sin pausa, se colocó las zapatillas, se colocó las plumas y con los dientes apretados nos miro.
 Se señaló a una de las plumas y le dijo. Alvaro esta es tuya. Espérame en la fuente.
Como si de una aparición se tratara, salió disparado. Lo seguimos con la mirada.
Nos miramos Alvaro y yo. Sabíamos que la montaña iba a ser implacable.
Poco a poco nos fuimos acercando a la plaza. Al lugar donde los sueños se hacen realidad. Donde si vences a la montaña, puedes alcanzar la condición de Titan.
A lo lejos se escuchaba la lucha. Preguntamos a los amigos que esperaban en la cumbre. Como esta el guerrero alado?
Mis amigos me contestaron. A caso no escuchas el quejido de la montaña? Las palomas se retuerce de dolor ante la pisada de los titanes. El guerrero alado apretaba los dientes a cada paso. Iba sobrepasando a otros guerreros a la velocidad del rayo. La montaña se retorcía a cada paso a cada aliento. Cuando todos creíamos que lo peor había pasado. Cuando creíamos que las palomas estaba derrotada. Como si de una venganza se tratara, la montaña, envió a sus esbirros de nuevo. Envío la lluvia, el viento, el trueno y el relámpago.
Pero el guerrero alado estaba decidido. Nada, ni nadie impediría derrotarla, someterla.
Cuando todos pensábamos que todo habia acabado, cuando el desánimo llegaba a nuestros corazones. Cuando todos lo creiamos perdido. Hombres de poca fe.Ilusos de nosotros, el guerrero alado doblo el recodo del camino. Con los ojos húmedos, con los dientes apretados y mirando al cielo, cruzo la meta. En silencio y con su mente puesta en otra dimensión, en otro lugar, buscando a su buen amigo, se dirigió a la fuente. Allí como si de un ritual de purificación se tratara ofreció su ofrenda a los dioses de las montañas. Con el respeto que solo los grandes guerreros tienen por sus adversarios les grito. Hermanos, Otro año mas, os he vencido!!!
Alvaro lo miraba. Contemplaba el ritual, no quería perturbarlo, por que sabia que era su momento. El momento de saborear lo conseguido.
De repente, sus ojos se fijaron en mi pequeño. Arranco una pluma de su brazo. Y se dirigió hacia el. Se miraron y el Titan le dijo. "Pequeño guerreo, soy un hombre de palabra. Esta pluma es tuya,consérvala". Algún día tu deberás tomar el testigo. Tu debes derrotar a la montaña.
Alvaro lo miro agradecido, sabiendo del privilegio que suponía.

Se alejó poco a poco como vino. Sin ruido, en paz, con el deber cumplido. Bajo la lluvia lo vimos desaparecer. Pero los dos sabíamos que pronto volveríamos a saber de el.





jueves, 6 de febrero de 2014

ALVARO Y EL CAPITÁN. CAPITULO 3

Hoy es un día muy especial en casa. Todos se apresuran con nerviosismo evidente. se afanan de un lado para otro, sin rumbo definido, pero con una misión conocida, todos. Bueno, todos no. Yo desde mi carrito vigilo y audito los movimientos de los demás. No se como ni por que, pero me huele que será, uno de esos días de los que no me olvidaré nunca.

Papa y mama, están muy ajetreados. Llevan dos días, ordenando cosas, limpiando y sacando nuestras mejores galas, para recibir a una persona, que  por lo que se ve es muy importante.

Yo no lo he visto nunca, pero en casa se le tiene muy presente y se habla mucho de el.

Papa está más contento de lo normal, últimamente lo veo con una gran sonrisa en la cara. El me dice, que la sonrisa es una buena medicina y que te hace parecer más guapo y fuerte. Por eso yo sonrío a todas horas.

Mama seguía atareada y canturreando con los auriculares puestos. Siempre escucha música, algunas veces una muy rara que no entiendo, pero como la veo contenta, no le digo nada y solo le sonrío.

Pasa un rato largo, como de casi una espera de Bibi. De pronto aparece la cabeza de papa, con su "cucu" de costumbre y me asusto. Me entra una risa nerviosa y papa sigue con lo suyo, "cucu". Este hombre no tiene remedio, sabe como hacerme reir, jejejeje¡¡¡

Me coge y me sienta en sus rodillas, huele muy bien y tiene la cara muy suave, ( ya no me pincha, con esos pelos blancos que le salen en la cara y que le hacen tan mayor).

Me trae mi ropa favorita la de las grandes ocasiones, unos vaqueros  ajustaditos a mi pañal, que me quedan como un guante y mis botas favoritas, las que me regalo mi tito Javi. Para redondear me pone el polo molón que el tito Oscar me trajo de su trabajo. "me ha prometido montarme en el camión rojo y tocar la sirena para mi". Lo que pasa es que todavía soy muy pequeño y tanto ruido no es bueno.

A donde iremos?
 Mama también se ha puesto muy guapa, huele como si hubiera dormido tendida en todas las flores del jardín. Y lleva un vestido muy chulo, con muchos colorines. Definitivamente mi mama es la mas guapa. Me quedaría horas mirándola y no me cansaría nunca.

Papa me monta en mi carrito y salimos a la calle, hace un día esplendido, el cielo esta muy azul y el disco amarillo está precioso, pero hoy no me quema. En la calle huele muy bien, es un olor que dice mi papa, que no hay en ningún otro sitio y que solo se da en Sevilla en Primavera.

- A que huele papa?
- Al despertar de Sevilla después del invierno, pequeño Alvaro.
- Huele como si todas las flores del mundo hubieran nacido aquí.
- Así es pequeño. Huele a azahar, a primavera. Este olor es el comienzo de la época más bonita de tu ciudad.

- Y a donde vamos? papa.
- Vamos a encontrarnos con un viejo amigo que viene a visitarnos.
- Y quién es ese amigo? Lo conozco?
- No lo conoces, pero has oído hablar de el. Te acuerdas del Capitán?
- EL Capitán Leo?
- Si el mismísimo Capitán Leo.
- Cáspita¡¡¡ por fin voy a conocer en persona al Capitán Leo. 

Papa me ha hablado mucho de el y me ha contado muchas batallas que ha librado. Me encantaría hacerme una foto con el y que me la dedique.
Es mi super héroe favorito. Ha logrado el sólito, matar al bicho más malo que la historia ha conocido.

Estás contento? Pequeño Alvaro.
Una gran sonrisa ilumino mi cara. Claro papa, ya sabes que tengo hasta una camiseta con su cara colgada en mi habitación.

Llegamos a un sitio donde había mucha gente y a lo lejos, alguien levantó una mano y llamo a mi Papa.

Juanlu¡¡, sonó a lo lejos. Mi Papa se giró y una sonrisa nerviosa iluminó su cara.
Se dirigió dando grandes zancadas y se abrazó a un hombre, tenía barba como antes mi papa. Se quedaron mucho tiempo abrazados y diciéndose cosas al oído que nadie escuchábamos.

Mientras mi mama, le daba un beso a una mujer, muy guapa, hablaban animadamente y se reían mucho. Se ve que estaban muy contentos de encontrarse.

De repente Papa, me levantó del carrito y le dijo al otro señor.
Julián, este es Alvaro mi pequeño.
Julián me cogió entre sus brazos y me dijo al oído ( tenia ganas de conocerte hombretón. Tu tienes que cuidar de papa, verdad?).
Yo lo miré muy serio y empecé a reir. Por aquella época, no sabía hacer muchas cosas más. Pero si hacía eso, la gente que había a mi alrededor, se ponía contenta y a mi me gusta ver a la gente contenta.

Papa me dejó en los brazos de Julián, (que resulta que era el papa del capitán), no sabía que los superheroes tuvieran papa?

Y lo vi dirigirse hacia la mesa que teníamos detrás, se acercó a la cabecera donde había una niña muy guapa, y un niño pequeño.

Papa beso a la niña y sonrió. Pero con el niño fue distinto. Papa se quedó quieto, se miraban fijamente, a los ojos. La tensión se cortaba en el aire. Por que papa estaba tan serio? le tenía miedo?.

Mientras Julián los miraba y sonreía. Me dijo, es normal, cada vez que se ven los dos se ponen muy nerviosos. Se quieren decir tantas cosas que las palabras no les salen.

De repente comprendí, que ese niño pequeño, de pelo negro y rizado y grandes ojos. Era el capitán Leo.
Empecé a removerme y a protestar. En ese momento papa y el capitán me miraron y esos ojos enormes me atravesaron, me examinaban y me hablaban sin decir nada.

Papa me cogió de los Brazos de Julián y me presento al Capitán. Llevaba una camiseta negra con un señor con casco negro.
Mira Leo este es Alvaro mi hijo. Tenía ganas de que lo conocieras.
El capitán me miraba. Se levantó y se colocó delante mía. Miraba a su papa y a su mama y después ami alternativamente. En un momento dado, levanto la manita y la poso en mi cara. Una leve sonrisa broto de sus labios. Su manita era suave y pequeña. Yo me preguntaba como este niño había derrotado al ser más terrible del mundo, siendo tan pequeño.
Se sentó de nuevo en su silla y papa le preguntó si quería cogerme. El asintió con la cabeza y papa me sentó en sus piernas. Me miraba con una sonrisa eterna, pero no decía nada. 
"Es sorprendente como con una mirada se puede transmitir tanto".
Todos nos miraban con atención y en silencio. De repente el Capitán me miró y me dijo.
-¿Quieres jugar a la pelota?.
Todos rieron con una carcajada.
Leo, Alvaro es muy pequeño todavía para jugar a la pelota. 
Se le vio un poco decepcionado.Pero rápidamente, le dijo a mi papa, quieres jugar a la pelota?

Claro que si Capitán. Le dijo mi papa.
Salimos al patio,  a jugar con el capitán, mientras mama, la mama de Leo y Aloma se quedaban hablando animadamente.

Nos quedamos un buen rato, el capitán no se cansaba nunca de jugar, siempre quería más y más,  yo sin embargo ya tenía hambre. Era el momento para mi Bibi de cereales, que tanto me gusta. En un momento dado, escuchamos la voz de mama. 
- Vamos a comer¡¡¡

Estábamos todos muy felices y con mucha hambre. No sabía que jugar a la pelota diera tanta hambre?

Estuvimos un largo rato, charlando animadamente, hasta que empecé a tener sueño. Mi mama, le dijo a mi papa, que si quería darme un paseo en mi carro. Ya que me pongo muy pesado, cuando quiero dormirme. 
Papa me cogió en volandas y me acostó, yo bostezaba mucho, (ahhhh¡¡¡) Dios que sueño tengo¡¡

Te vienes Capitán? Le dijo mi papa a Leo, vamos a dormir a Alvaro. 
El capitán cogió a mi papa de la mano y salimos hacia un parque cercano.El capitán iba con su pelota debajo del brazo. Papa hablaba animadamente con el Capitán y le contaba sus batallitas, jejeje¡¡

 Hasta que llegó un momento en que el calorcito de la tarde y mis ganas de dormir hicieron su trabajo.
Me quedé dormido. Solo tengo vagos recuerdos de la tarde, pero siempre recordaré la mirada del Capitán.La mirada del León. 

Si era pequeño¡¡. Si era un niño¡¡.Pero es mi héroe favorito.

Ahora el Capitán es un gran amigo mío, tanto como de Papa y hablamos muchas veces por la pantallita del Paipi de papa. 
Papa me ha dicho que este verano, cuando el disco amarillo, queme más aquí en Sevilla, iremos a verlo a su casa.
Ya tengo ganas de que el disco amarillo, queme más. Tengo muchas ganas de ver a mi amigo el Capitán. 








martes, 28 de enero de 2014

NANA AL LUCERO DEL ALBA

Cuéntame Lucero mío 
Cuéntame amor verdadero
Dime que te inquieta hijo
que yo alejare tus miedos.

Tu padre que tanto te quiere
Tu padre que todo lo puede
bajara la luna del cielo 
para qué ilumine tu sendero.

No temas nunca mi vida
duerme tranquilo tesoro
Que la nana que ahora te canto, se llevará tu desvelo.

Cuéntame estrella del alba
luz de mi vida encantada
que la magia de estas palabras, te acompañen como las hadas.

Que el arco iris del cielo
sea tu ventana a la vida.
Que las palomas y su vuelo,
sean tu luz y tu guía.

Que el amor sea tu descanso,
que de amor se colme tu risa.
Que nunca te falten hijo,
ni su beso
y sin prisas,
tus padres que tanto te adoran, alfombrarán tu camino,
de miles de rosas sin espinas.

Duerme cabello de ángel,
duerme noche encantada,
Duerme pedazo de cielo
que la noche pronto se acaba.
Que la mañana y su brisa,
roce tu piel y tu cara.
Que nada turbe tu sueño.
Duerme mi niño, duerme mi alma.

Hasta pronto hijo mío.