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lunes, 18 de septiembre de 2017

PODRÍA SER TU (DONAVIDA)

Lo dejé todo preparado. Lo había estado planeando, no mucho tiempo la verdad, pero si el suficiente. Llevaba tiempo despidiéndome de los lugares que me habían visto crecer. De manera furtiva y de soslayo, fui diciendo adiós,a todos aquellos que de una u otra forma me habían acompañado a lo largo de mi azarosa vida.
Trataba de buscar explicaciones, de encontrar sentido, pero en mi fuero interno, sabía que todo había acabado ya. 
Dejé los documentos a la vista, la carta de despedida en un lugar bien visible y salí por la puerta. Ni siquiera miré atrás. Demasiadas veces me había parado en el dintel de la puerta donde otrora escuchara la voz de mi hijo. Pero ya ni eso me ataba a este mundo.

Me subía a la moto, ni siquiera me abroché el casco, arranqué la moto y salí despacio. Es extraño, como cuando quieres la cabeza desconecta de los sentidos. Cuando me dí cuenta estaba en el semáforo de la esquina. Hacía calor, mucha calor. Pero sin embargo había algo en el ambiente que me reconfortaba. Supongo que era la certeza de que en breve todo acabaría. Elegí una hora en la que habría poca gente. No quiero que mi partida pueda dañar a algún inocente. 
Metí primera, segunda, tercera. Pasé la primera glorieta y después la segunda, vi la larga recta y vi mi oportunidad, apuré cada marcha, hasta ver los 220 km/h y de repente un fundido en negro.

Para los no creyentes como yo, solo me quedaba el consuelo de que con los órganos se salvarían algunas vidas y estos aprovecharían, mejor cada segundo que yo no supe o no quise aprovechar. 

De repente un zumbido, un destello, una voz, una sirena. Entrecortada la respiración, solo escuchaba sollozos y alguien que gritaba resiste, aguanta amigo¡¡¡

Pasó una eternidad, o al menos es lo que me pareció. abrí los ojos y solo podía ver un fondo blanco, una luz tenue y el suave ronroneo de una máquina que a intervalos pitaba. 

Escuché una voz. 

Como te encuentras Alvaro? 
Alvaro? Se habrá confundido, yo me llamo Juan.(pensaba) Pero no podía hablar. Intentaba articular palabra, pero los tubos que ocupaban mi traquea no me dejaban.

Los médicos llegaron en tropel, me quitaron los tubos. Con la boca seca imploré agua. Me mojaron los labios, veía a mi mujer llorando en cima de la cama.

Solo me salió decir, "lo siento, perdóname". Que te perdone hijo, por qué?
Tomo mis manos entre sus manos. De repente me di cuenta de que mis manos eran muy pequeñas. Me puse nervioso, me quise levantar. Un fuerte dolor en el pecho  me lo impedía. Miré hacia abajo y vi que no era yo. Que estaba vendado y con muchos cables saliendo de mi pecho.

Alvaro hijo, tranquilízate, descansa,  todo ha terminado. Todo ha salido bien.

Alvaro? quien soy? Soy yo, Juan. Que broma es esta?

Con insistencia pedí un espejo.
Un espejo? para que quieres un espejo, hijo?
Por favor quiero un espejo.
Mi mujer cogió un espejo, de su abultado bolso, lo abrió y me lo dio.

No podía dar crédito de lo que veía, no era yo. Era mi hijo.

Empecé a llorar, como lo que era. Un niño, un niño pequeño. Todo cobraba sentido. Las largas horas en el hospital. La desesperanza de no encontrar un donante, las veces que maldecía y que lloraba por la noche. La impotencia de no poder hacer nada. Hasta que se encendió una lucecita, sino había corazón, yo te daré el mio. De todas maneras, mi corazón siempre fue tuyo, desde el día en que te vi nacer.

Todo se precipitó muy deprisa. Empecé a flotar, me salí de su pequeño cuerpo, me quise despedir, pero ya no pude. Quise decirle a los dos que no tuve opción. Que si hubiéramos encontrado un corazón, yo estaría al pié de su cama, junto a su madre. Pero ahora ya no importaba. Mi hijo estaba bien. De alguna manera, mientras me iba, sentía una inmensa paz. Que vendrá después? no lo sé, ni me importa, solo sé que mi vida tuvo sentido, que mi partida no fue inútil. Pero sobre todo que mi corazón seguía latiendo.


Esta historia, podría ser cierta. O preguntareis por que?. Simplemente para que toméis conciencia, de lo angustioso, que es estar esperando, a que un ser querido, pueda recibir un  órgano. Podría ser tu, tu hijo, tu padre o tu madre.
Esta historia, es cruda, es dura, pero es la realidad de miles de personas en este mundo.
Solo os pido una cosa, cuando llegue el momento, Dona. No te lo pienses. Donde vas no te hará falta.
OS doy las gracias a todos aquellos que habéis perdido, un minuto de vuestro tiempo en leer esta historia.
#DONAVIDA, #DONAORGANOS, #DONAMEDULA.




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