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lunes, 1 de abril de 2013

CUANDO LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD


Todo ocurrió muy rápido, había entrenado por la mañana. Estaba cansado aunque alegre, para nada sospechaba lo que en breve ocurriría. De pronto escucho unos gritos, mis perros ladraban sin cesar. De repente, Susana abre la puerta del dormitorio y con la respiración entrecortada me dice. JUANLU¡¡¡ han venido a verte desde muy lejos, corre date prisa. Asustado le pregunte quien era, pero ella bajaba ya por las escaleras diciéndome que me diera prisa, que habían venido desde muy lejos a verme.
Me vestí, con el corazón en un puño baje poco a poco las escaleras. No sabía si eran buenas o malas noticias. Baje con temor y de pronto cuando cruce la puerta del salón, las dudas se convirtieron en incredulidad, en un mar de lágrimas. He de reconocer que me derrumbe, de pronto lloraba y reía a carcajadas, no me lo podía creer. Delante de mi estaba Leo, si el CAPITÁN LEO. El sueño tantas veces deseado de conocerle, se acababa de cumplir. No podía articular palabra alguna, solo podía mirarle, sólo lloraba. Todas las palabras que quería decirle durante tanto tiempo, no salían de mi boca. Pero daba igual. Unos ojos marrones inmensos me penetraban, no hacia falta hablar nada, sólo mirarnos basto.
En un momento dado me disculpé, a su lado estaba el General Julián y su mama Silvia. Sólo podía balbucear, sólo me salía, como? Cuándo?... Mientras emocionado, los abrace.
Acababa de conocerlos en persona, pero parecía que habían estado ahí toda la vida.

Da miedo pensar que a veces los sueños se convierten en realidad, ese solo pensamiento que me aterra muchas veces y después que. Una vez que cumples un sueño, que pasa después?.
Solo puedo decir que el sueño nunca se acaba. Estar cara a cara con aquel que te ha salvado la vida no tiene precio.Poder mirarle a la cara y ver que todo lo que sientes es verdad, que no hay mentiras, que solo ves verdad en sus ojos.
Mientras escribo estas palabras no puedo dejar de llorar ( ya te advertí amigo que soy muy llorón), esta semana no la podré olvidar nunca. El simple hecho de poder compartir unos momentos con ellos vale cada gota de sangre, de sudor, cada lágrima derramada.
Pasamos una tarde genial, salimos a tomarnos un café y paseamos. Iba como flotando, no podía dejar de mirarlo, a cada paso que daba volvía la cara y volvía a mirarlo, como si este momento fuera tan solo una alucinación y fuera a esfumarse de un momento a otro.

Una vez que estuvimos sentados charlamos largamente de todo el proceso que muchos conocéis y que habéis seguido paso a paso, gracias al Blog de mi amigo LEO.

En un momento dado me quede a solas con el General Julián y no tuve más remedio que abrazarme a el y llorar. quería explicarle por que LEO ha sido y es tan importante en mi vida. Quería decirle por que me ha salvado la vida. Pero no podía, las lágrimas de agradecimiento no me dejaban hablar.

Pero amigo ahora quiero que sepas por qué estoy aquí.
 Hace no mucho creí que había perdido la cabeza. Como muchos otros, las circunstancias me empujaban hacia la desesperación, la dignidad que un día tuve, en un momento dado la creí perdida. Cuando  un día no se ni como ni porqué, alguien compartió en mi muro el enlace a un blog.
 Era la imagen de un pequeño que me impactó. Unos grandes ojos como platos me miraban desde el otro lado de la pantalla. Detrás de numerosas cánulas, tubos y mascarillas me miraba. Podría haber sido una imagen más de las miles que pasan delante de mis ojos todos los días. Pero no fue así.
Desde ese mismo instante quedé enganchado. Su historia contada día a día, narraba una historia de lucha, de dignidad, de fuerza, de una inmensa grandeza, que a la postre he podido comprobar.
Yo que no había día que cuando montaba en la moto, pensando que en la siguiente curva no doblaría el manillar, que acabaría con todo. Aquella pequeña alma me arrastraba y me gritaba desde miles de kilómetros que no me rindiera, que cada segundo de la vida,  los buenos y los malos, deben ser vividos con dignidad. Este pequeño ser, me enseñó que no hay que ser un cobarde. Que la vida te pone a prueba, que solo se puede crecer desde la adversidad.
Llegó un momento que su fuerza, que la entereza de unos padres que podrían haber elegido rendirse, me llenaron. Me enseñaron que no puedo, ni debo ser egoísta. En ese momento supe, que me habían salvado. Yo que creía que con mis actos, con mis hechos había ayudado y resulta que el que me había ayudado era el.
Como me dijo un hombre grande, " cada persona nace con una misión en la vida" y Leo ha nacido para salvarme la vida. Seguramente salvará muchas más, por que gracias a el, conocimos que es un trasplante de médula. Muchos nos hicimos donantes. Muchos hicimos locuras y seguiremos haciendo locuras, para que haya más donantes. Seguramente entre los cientos o los miles que se hicieron donantes al conocer tu día a día, habrá alguno que será la salvación de otro que como a ti le hacía falta un trozo de nuestra alma.

Ahora es momento de darle las gracias. Ya se las dí en persona. Y aunque llegará un momento en que se hará mayor y todo esto habrá pasado, como si de un mal sueño se tratara. Yo desde aquí y para siempre le tendré gratitud eterna a un ser que con solo una mirada, me enganchó a la vida, a un ser que a pesar de ser pequeño, ha hecho que alguien como yo, se reconciliara con el mundo.




Ya os contaré el magnifico día que pase con el y su maravillosa familia. Ya se de donde sale tanta fuerza y tanta dignidad. Como dicen en mi pueblo " de casta le viene al galgo".

Hasta muy pronto. Prometo escribir más a menudo. Ya me riñeron el otro día por tener descuidado el blog.
jejeje¡¡¡¡

3 comentarios:

  1. siento que el dia que vea a Leo voy a sentir lo mismo que tu, me devolvio las ganas de ser psicologa clinica cuando lo habia perdido todo, me da la fuerza para ayudar a cada paciente oncologico que entra en mi consultorio, me reenseño a vivir, me enamoro!! un abrazo juanlu

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    1. Me alegro que te haya ayudado como a mi. Un beso y cuídate mucho.

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  2. Me alegro que te hayas conocido por fin a Leo y su familia! Yo tambien tuve la suerte de poder mirarle a los ojos cuando estuvo en Sant Pau, es un niño especial sin duda. Y desde luego eres importante tambien para ellos, un gran detalle por su parte! Tu relato me ha puesto la piel de gallina, sigue escribiendo juanlu!
    Un abrazo

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