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martes, 18 de octubre de 2011

LA BÚSQUEDA DE SENTIDO


“El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para qué se vive” (Fiódor Dostoievski)

Hoy como teóricamente he descansado de mi entrenamiento, (Jose António, espero que me disculpes, pero he tenido que llevar la moto de mi mujer al taller que está en Santiponce y como no tenía a nadie que me recogiera me he venido corriendo, pero suave como me comentastes), bueno no tengo mucho que contar. Pero al hilo de la historia de ayer, os pondré un fragmento de una historia que hace casi un año escribí. En esta historia describo las dificultades y como poco a poco, lentamente  todo va cobrando sentido, es un poco triste, pero tiene moraleja. Espero que os guste.


LA BUSQUEDA DE SENTIDO.
La vida sigue pasando, sin pena ni gloria por mi calle. Hoy hace un mes que me quedé en paro y parece que llevo décadas sin hacer nada. El tiempo pasa lentamente y el teléfono sigue sin sonar, la casa silenciosa, solo rompe su mutismo, por el ruido de la aspiradora que hoy me toca pasar, o por la próxima lavadora que tengo que poner.
Cada vez la sensación de abandono es mayor, la soledad, agudiza mis sentidos y puedo percibir con nitidez, el olor del fracaso, sentir el tacto de la derrota, ver un túnel cada vez más largo, escuchar los murmullos de la desesperación y el sabor y amargor del propio abandono.
Mi cuerpo se mece de un lado a otro sin orientación, no se en el día en que vivo, el cansancio y el hastío, me atropellan minuto a minuto. Pero no se ni como ni por qué sigo adelante. Quizás por que hay gente a la que le importo, quizás por cobardía, quizás por esperanza me levanto cada mañana de la cama y pongo un pié en el suelo y después el otro.
Hoy como siempre me he levantado y me he vuelto a compadecerme de mi mismo, pero sin embargo algo, me dice que esta actitud esta vergüenza que debo arrastrar, es una pena que debo cargar yo solo, es un reto del que debo salir victorioso. Me acerco al espejo, las ojeras, me indican que otra noche he dormido mal, ni las pastillas me hacen conciliar el sueño. Me visto y me dirijo a la cocina, preparo un desayuno frugal y cojo la bicicleta.
Hoy decido salir solo, necesito pasar inadvertido, necesito ver a otra gente que ni me hable, ni me mire, que no me compadezca (para eso estoy yo). Necesito un cambio de aires.
La carretera se abre ante mí, al sur Coria del río, hacia el Norte San Juan de Aznalfarache, decido no se ni como ni porqué ir hacia el sur. El sur siempre me hace sentir bien, en el sur siempre he sido feliz, hacia el sur me dirijo.
Como un resorte, cambio de piñones y con ritmo acompasado por el ruido del viento me encamino por la vera del río, el olor, me trae recuerdos de una dichosa niñez, de interminables jornadas de piragua. Como por arte de magia y sin darme cuenta estoy llegando al final de la Puebla. En un recodo me encuentro cabizbajo a un Guardia Civil que con su perro, busca sin éxito a la pobre Marta del Castillo (que insignificantes son mis problemas ante el dolor de esa familia), este pensamiento me hace sentirme mal, como una alimaña egoísta que solo mira por sus propios intereses y que no le preocupa nada más que su propio ego herido, por una situación por la que muchos están pasando.
Abandono estos pensamientos y me concentro en el camino, sin darme cuenta mis pasos se dirigen a los arrozales, en esa bastedad informe de tierra ahora baldías preparándose para acoger la simiente, paso sin hacer ruido.
Llego al la venta del cruce, me bajo de la bicicleta y descanso un rato departiendo con los lugareños, al calor de un buen café sobre los problemas del día a día.
Decido ponerme en marcha, me despido y un caluroso” vaya usted con Dios “me acompaña en mi nuevo camino. Al Este los Pinares de Aznalcazar al Oeste el muro de defensa y camino hacia Villa Manrique. Decido encaminarme hacia la puerta de entrada al Coto de Doñana. Las cigüeñas me acompañarán el resto de mi camino. Como si de un alma solitaria se tratara, crucé a lo largo de 20 Km., carreteras y caminos, por parajes de una belleza indescriptible, la primavera amenaza con llegar y las incipientes flores de múltiples colores asoman tímidamente en cada recodo del camino. Cuando llevaba un buen rato pedaleando, el camino desembocó en un paraje familiar, sin darme cuenta me encontraba en el vado del quema. Bajé la empinada rampa que separa a la virgen de las cristalinas aguas y me descalcé. Metí los pies en el agua, al principio la sensación me pareció rara, pero al momento una agradable quietud y calma me invadieron, seguía andando hasta el centro del cauce y dejé que el agua, borrara y se llevara los restos del cansancio. Me dí la vuelta y allí estabas tu. Siempre tu. Que agradable es sentirse acompañado en la inmensidad de la soledad. Inmerso en mis pensamientos un estruendo, me sacó de mi agradable sueño, un quad se dirigía al río a toda velocidad, me apresuré a salir del agua y me senté en la orilla. Mientras me secaba los pies el quad paro y el piloto se bajo. Me saludó con la mano y se puso a rezar ante la imagen de la Virgen.
Me despedí del vado y seguí camino renovado en mis fuerzas y con algo de mi dignidad recuperada. Pasé como un rayo por los pinares y en quince minutos estaba bajando la cuesta de la plata, me dirigí de nuevo hacia los arrozales. Como si me estuviera azotando el mismísimo diablo, me encajé de nuevo en mi calle en menos una hora. Miré orgulloso el cronómetro y el pulsómetro. Llegué a eso de la una y media, (una buena media, si señor, me decía mi mismo) mientras subía a darme una reparadora ducha.
Saliendo de la ducha, suena el teléfono, sobresaltado y mojado lo cojo de mi mesita de noche y al otro lado de la línea, se encontraba mi madre.
Hijo; hoy bienes a comer?, por supuesto madre, en cinco minutos estoy en casa. Y como una bala, cogí la moto, en cinco minutos me encontraba en mi casa.
Llamo a la puerta y me recibe mi madre. Tienes buena cara hijo. Si Madre, hoy me he encontrado con un buen amigo llamado Dignidad.


Espero que os haya gustado, al principio es un poco triste, pero va narrando los cambios lentos y paulatinos que este maravilloso deporte va provocando en mí. Si quereis hacer algún comentario, gustoso lo atenderé.
Un abrazo a todos y hasta mañana.

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